La odisea de las vacunas

Ahora que @claudia_mary se está vacunando para irse de viaje a Tanzania me estoy acordando yo de la odisea que fue vacunarme para ir a sudeste asiático la primera vez, lo dejo por aquí por si a alguien le sirve de algo.

Antes de ir de viaje fui a un centro internacional de vacunación para que me dijeran si había alguna vacuna recomendable o alguna obligatoria.  Fueron muy amables, vas allí, les cuentas más o menos la ruta que quieres hacer y te dan recomendaciones. En este caso era para Tailandia, Camboya y Malasia y no había ninguna vacuna obligatoria, aunque me recomendaban la hepatitis B, la fiebre tifoidea y la malaria.

El tema es que por razones que no vienen al caso decidí ponerme la hepatitis A y B y la de la fiebre tifoidea, y como no tenía puesta la del tétanos decidí ponérmela también.

Empecé por la del tétanos, que es una vacuna que “en cualquier sitio te la ponen”. Vale, pues en cualquier sitio no. El problema es que soy funcionaria y no estoy adscrita a la seguridad social sino a MUFACE y en MUFACE las vacunas no te las pone nadie. TAL CUAL. Pregunté en hospitales, médicos, llamé por teléfono y nada, si no eres un crío nadie te pone vacunas que ponen gratuitamente en la seguridad social. Ver para creer. Me tuve que comprar la vacuna del tétanos en la farmacia y que mi hermana que es enfermera me la pusiera en casa.

Luego pasé a la hepatitis A, B y la fiebre tifoidea. Fui a una consulta de un médico cualquiera y le conté mi vida, en este caso puedes conseguir que te la receten, pero para que te aprueben la receta has de ir con la receta y un INFORME MÉDICO de por qué la necesitas a MUFACE para que te la autoricen (o no), la autorización tarda unas dos semanas y hay algo tan absurdo como que habiéndote autorizado la primera dosis, no te autoricen la de recuerdo de seis meses después.

Con receta o no, las vacunas se pueden comprar en la farmacia (son caras, eso si) y luego te las puede poner un médico.

Finalmente, le tocaba el turno a pensar qué hacía con la malaria. Para la malaria no hay vacuna como tal, son unas pastillas que lo que hacen es tratarte como si tuvieras malaria, si no recuerdo mal has de tomarlas tres días antes de llegar al destino con malaria, durante y tres días después. ¿Qué pasa con esto? que te estás tratando de algo que puedes no tener y a mucha gente le caen fatal las pastillas (diarreas, fiebre…) Yo las compré y luego allí decidí no tomarlas. Las tengo sin tocar, no sé si en otra ocasión decidiré algo diferente.

Foto de polviajero.com

Existe una cartilla de vacunación internacional que piden a la entrada de algunos países (sobre todo los que piden la vacuna de la fiebre amarilla) que te dan cuando te vacunan oficialmente, como en mi caso no ha sido así, no la tengo… me pregunto qué pasará cuando vaya a Tanzania y tenga que ponerme la de la fiebre amarilla…

 

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3 respuestas a La odisea de las vacunas

  1. varyamo dijo:

    Qué de dramas tienes en tus viajes xD
    Yo cuando fui a China me puse la del tétanos y la de las fiebres tifoideas, la de la hepatitis A tembién era recomendable pero me dijo el médico que era una tontería así que de esa pasé. Y de la malaria también pasé porque no fui a zonas rurales.

    Claro que yo como sí soy de la SS y encima mi madre es enfermera del centro de salud… Pues la cosa fue bastante rápida 😛

  2. viajera dijo:

    Supongo que te refieres a la profilaxis contra la malaria (Malarone). Como bien dices no es una vacuna, es una especie de tratamiento preventivo. Yo sí las tomo, las he tomado y las tomaré. A mí no me sientan mal porque siempre las tomo como una hora antes de acostarme, y si me producen algún efecto adverso, dormida no me entero. A mí me las recetan en la SS, por lo que pago una cantidad ridícula por cada caja (ahora cuestan unos 50€ pero han llegado a costar más de 60. Si lo multiplicas por 2 o 3 cajas es un dineral). Siempre voy a los centros de vacunación internacional, y mi cartilla tiene ya hasta un apéndice en una hoja en blanco grapado a la cartilla por la cantidad de vacunas que tengo puestas.

    Viajando por Zambia se declaró un brote de fiebre amarilla. Problema: cuando se declara un brote no dejan salir ni entrar a nadie que no tenga puesta la vacuna. Zambia, en principio, no es de los países de riesgo de malaria. Conocí a una pareja de Alicante que no tenían la vacuna y se fueron al “ambulatorio” de Livingston. Según me contaron era de esos sitios de pesadilla con moscas revoloteando, colchones en el suelo y dudosa higiene. Les dicen que sí, que les ponen la vacuna y ……..¡les pinchan con la misma aguja! (no sé si la aguja ya había sido utilizada anteriormente). Yo con los ojos como platos pensaba que preferiría pedir el asilo en Zambia antes que pincharme con una aguja ya utilizada.

    No soy quién para dar consejos, pero recomiendo a quien viaje que vaya a un centro de vacunación internacional y que respete las pautas del médico. Los fármacos y vacunas no se prescriben caprichosamente. Cuando por primera vez tomé el Malarone yo también había leído comentarios muy adversos contra este medicamento, pero una vez que el médico me contó qué es la malaria, su tratamiento y sus riesgos, ya no tengo ninguna duda. Si hay el mínimo riesgo, las tomo.

    Otra cosa que recomiendo es que la gente viaje con un buen seguro de viaje que incluya cobertura médica (no un seguro tipo tienda todo a 100, un buen seguro). La sanidad privada en el extranjero es muy muy cara, y la pública (por muy mal que esté ahora la española) está a años luz de la de muchos países.

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